Misión

Formar profesionales integrales de salud orientados por la realidad epidemiológica y la equidad en salud. Capaces de contribuir a generar las condiciones en la sociedad para que las personas y comunidades alcancen el nivel óptimo de salud.

Establecer y aplicar metodologías centradas en el aprendizaje y en el trabajo en equipo, con el fin que los estudiantes  adquieran  conocimientos, habilidades y valores que les permitan progresar en su vida profesional y laboral, a nivel nacional e internacional.

Visión

La Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Las Américas, al finalizar la segunda década del S/XXI, será referente nacional en la formación de profesionales de la salud generalistas, reconocidos/as por  su compromiso con la protección y mejora de salud de las personas y comunidades.

Será también referente en la adopción de metodologías y prácticas centradas en el aprendizaje, desde la experiencia personal y del análisis de la realidad, basado en el enfoque del proceso de construcción social de la salud, de derechos humanos y de equidad en el acceso.

Proyecto educativo Facultad de Ciencias de la Salud

El Proyecto educativo de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Las Américas, está orientado a proporcionar a los futuros profesionales la formación necesaria para enfrentar las demandas de salud de la población, en especial las enfermedades más importantes y más frecuentes. Se considera que el principal componente de la demanda de servicios de salud, por parte de la población, son las enfermedades dominantes, que producen la mayor cantidad de casos de discapacidad y muerte y que se expresa en el perfil epidemiológico de la población chilena.

Para estimar la naturaleza de esa demanda la Facultad realizó en el 2010 un análisis de tendencia, a partir del estudio de carga de enfermedad en Chile [1], realizado por el Ministerio de Salud el año 2007, proyectando hasta el año 2020 su impacto en la población. Además se estimó la cantidad de personas que serán afectadas por las distintas patologías identificadas, en función de los cambios demográficos que se producen en el periodo señalado.

Este análisis muestra  que adquieren mayor importancia  las patologías asociadas al envejecimiento de la población y a los accidentes y violencias en los grupos más jóvenes. El estudio del Ministerio de Salud mencionado muestra que la discapacidad es responsable del 79% de los años de vida saludable perdidos, mientras que las muertes  prematuras sólo representan el 21% de los años de vida saludable perdidos, es decir tenemos una población con una expectativa de vida elevada, cerca de 80 años, pero en la cual hay muchas personas que sufren de discapacidad en sus últimos años.

Las enfermedades crónicas, seguirán siendo dominantes en la próxima década y algunos aspectos, como la salud mental, (depresión, dependencia de alcohol y drogas, entre otras) incrementan su frecuencia, por lo tanto se necesitarán profesionales y técnicos de la salud preparados para atender ese tipo de problemas.

Perfil de Egreso

Este estudio nos sirve de base para definir el perfil de egreso de nuestros estudiantes y los conocimientos, habilidades y destrezas que precisan para enfrentar  los problemas de salud vigentes y para atender en particular el aumento gradual y sostenido de las enfermedades crónicas no transmisibles.

Al mismo tiempo se analizó cuáles serán los cambios tecnológicos y de gestión de los sistemas de salud, que permitirán atender adecuadamente a la población, incluyendo mayor capacidad para trabajar en la promoción de la salud y prevención de la enfermedad y no solamente en curar.

El tipo de enfermedades dominantes actualmente y que se acentúa a medida que envejece la población, implican una relación de los usuarios con los servicios de salud, distinta a la habitual y un trabajo diferente de los profesionales de la salud. Tradicionalmente la concurrencia a los centros de atención de la salud, hospitales, postas y consultorios, era ocasional y en función de la presencia de cuadros agudos que requerían una intervención, que la mayoría de las veces generaba un alivio, cuando no la curación completa, en el corto plazo.

Las enfermedades crónicas no transmisibles, que dominan hoy son, por el contrario, de larga duración y con frecuencia no son curables radicalmente, es decir precisan de tratamientos prolongados o permanentes. Además es posible actuar en el periodo previo a la enfermedad propiamente tal, porque es posible detectar condiciones que manejados adecuadamente, en conjunto con las personas afectadas, permiten evitar que se llegue al estado de enfermedad.

Lo anterior implica que es preciso ir desde una visión de destrezas en la ejecución de procedimientos y de dominio de la tecnología, tipo de formación de los profesionales de la salud que dominó el siglo XX, hacia una formación que enfatiza la relación permanente con las personas, porque no disponemos de medicamentos o procedimientos que permitan curar las enfermedades crónicas, de una vez y para siempre, como ocurría con las enfermedades agudas transmisibles y serán necesarias múltiples intervenciones de todo orden, incluyendo medicamentos y procedimientos que deben ser administrados en el largo plazo.

Los profesionales de la salud deberán asumir un rol muy activo en acompañar a los pacientes que sufren de enfermedades crónicas para evitar las complicaciones asociadas a ellas y que son las que producen en definitiva discapacidad y muerte.

 

Contribuyendo a generar todos los tipos de intervención, tanto a partir de sus experiencias personales, como también a partir de la vida en comunidad, que permitan establecer las mejores condiciones para alcanzar el más alto grado de salud de la población. Desde la Declaración de Alma Ata de la Organización Mundial de la salud en 1978, la experiencia internacional demuestra que con una adecuada intervención a nivel de la comunidad, a través de los Centros de Atención Primaria y mediante la extensión de los cuidados a domicilio, se logra un mayor impacto en la salud de la población, pero también un impacto mucho más grande en la equidad en salud, de tal manera, que todas las personas tengan las mismas posibilidades de alcanzar el más alto grado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad como propone la definición de salud, que estableció la Organización Mundial de la Salud en 1949.

Orientarse al manejo integral de las enfermedades crónicas implica adquirir las destrezas para realizar los procedimientos y tecnologías que necesitan sus pacientes y además las que permitan establecer relaciones de empatía y cercanía con las personas, porque deberán acompañarlos largos años para evitar que las enfermedades crónicas produzcan un deterioro que lleva a la discapacidad. Es nuestra preocupación principal, generar competencias en ese sentido.   

Todo lo anterior conlleva que el tipo de enfermedades que existirán en la población chilena, desplazará el foco de la atención en salud desde la atención hospitalaria, que ha sido el foco tradicional, hacia  la atención en la comunidad a través de los centros de salud familiar u otros semejantes y también en el domicilio.

Esto último mediante el desarrollo tecnológico que hace posible llegar con equipos y sistemas para asistir a la gente en su propio domicilio, rodeado de la familia y mejorando los aspectos anímicos de estas personas, frente a enfermedades crónicas, particularmente, pero también generando una capacidad técnica que los aleje del ambiente hospitalario, donde si bien hay mayor capacidad técnica cuando se trata de aplicar procedimientos complejos, existen al mismo tiempo complicaciones derivadas de  la concentración de enfermos que tienen otras patologías que facilitan la existencia de infecciones intrahospitalarias de alta letalidad.

En consecuencia a partir de las proyecciones y de la experiencia internacional, podemos establecer claramente, que el foco de la atención de salud en las  próximas  décadas será la Atención Primaria  ambulatoria y la atención domiciliaria. En la práctica en Chile, entre los años 2007 /2011, el 70% del empleo de los profesionales de la salud se ha producido en la atención primaria municipal.

La necesidad de acompañar  durante largo tiempo a los pacientes crónicos exige otras habilidades, que fueron postergadas en beneficio de la eficacia en el manejo de las tecnologías. Estas habilidades están poco desarrolladas en el personal de salud de hoy y se refieren a la capacidad de conocer el contexto en que se produce la enfermedad y sus causas. Los conocimientos disponibles permiten enfrentar el proceso salud enfermedad en todo su ciclo y realizar intervenciones acordes con la fase en que se encuentra, desde cambios bioquímicos moleculares que anticipan el desencadenamiento de estados más severos, hasta los signos y síntomas que se manifiestan cuando está evolucionando.

Esto significa que los profesionales de la salud deberán conocer más y mejor el ámbito socio-cultural en que evoluciona la enfermedad y cómo el contexto de vida de los pacientes condiciona el desencadenamiento y evolución de la misma.

Por eso es necesario desarrollar las llamadas habilidades transversales, es decir no sólo se necesita profesionales que sean diestros en el uso la tecnología sino que también adquieran la capacidad de entender los problemas de sus pacientes a partir de la comprensión clara de cuáles son los contextos en los que se desarrolla su vida y por lo tanto su enfermedad.

El desarrollo de estas habilidades transversales, que tienen que ver con comunicación, trabajo en equipo, un claro sentido ético del ejercicio de la profesión, reconociendo la legitimidad de cada persona con sus diferencias y sus derechos, un compromiso con la necesidad de alcanzar mayor equidad en salud, es indispensable para el tipo de ejercicio profesional que les corresponderá realizar.

Estas enfermedades significan por ejemplo, que una persona que empieza a ser diabética a los 50 años, lo más probable es que si se mantiene con cuidados adecuados, pueda llegar hasta los 80 o más años de edad, sin presentar complicaciones y para eso el paciente tiene que constituirse en una persona que sabe de su enfermedad y el profesional de las salud debe saber cuáles son los problemas que tiene esa persona para seguir el tratamiento.

Por otra parte el control ambulatorio permanente a los pacientes son ser cada día más factible de realizar, porque los equipos miniaturizados, altamente sensibles y confiables, cada  vez más baratos, van a permitir hacer exámenes en el terreno e incluso van a permitir que las personas se auto realicen  los exámenes y comuniquen directamente, a través del teléfono celular, los resultados al centro de salud al cual están adscritos, manteniendo una relación permanente con el profesional de la salud que los acompaña.

Esto cambia radicalmente las formas de aprendizaje, que tradicionalmente se ha hecho en los medios institucionales y con los pacientes que concurrían a los mismos (hospitales y consultorios) que aceptaban ser examinados en varias oportunidades y por diferentes estudiantes. Hoy ello es más difícil, por una parte las personas demandan mayor privacidad y por otra parte no quieren ponerse en manos inexpertas, además las prácticas en establecimientos son cada vez más breves, por el gran aumento de los estudiantes de las profesiones de la salud, lo que no asegura que en los periodos en que asisten a los centros de atención los estudiante tendrán la oportunidad de ver una variada patología y situaciones que les permitan alcanzar los niveles de práctica requeridos.

La UDLA ha desarrollado el primer Centro de Simulación Clínica del país, para permitir a sus estudiantes adquirir el grado de destreza necesario mediante el uso de esta metodología que garantiza un aprendizaje sistemático de procedimientos y de manejo de situaciones que les permitirán enfrentar con éxito la realidad de ejercicio profesional.

El uso de la Simulación Clínica es una gran fortaleza en el aprendizaje, por las razones anotadas, pero además por favorecer el desarrollo de un pensamiento crítico y autónomo, porque los estudiantes mediante esta metodología analizan colectivamente las situaciones recreadas y  ponen en evidencia los comportamientos y capacidad de respuesta de cada uno de ellos en las situaciones a las que se  enfrentados en su ejercicio profesional, permitiéndoles más tarde manejar con destreza situaciones semejantes, con menos posibilidades  de error.

El estudio de una profesión hoy día es sólo el inicio de un proceso de formación continua, exigido por el progreso de la tecnología, que ofrece mejores productos y procesos para la atención de los pacientes y también por las demandas de ellos mismos, que están informados de las nuevas opciones de tratamiento o manejo de sus condiciones.

La vía más expedita de mantenerse vigente es con el uso fluido y frecuente de las tecnologías de la información (TI), que recogen oportunamente y de variadas fuentes los cambios que se están produciendo.

Por ello es que le damos una importancia creciente al uso de  las TI en el aprendizaje e incrementamos las exigencias de uso constante de las mismas, proponiendo a los estudiantes variadas formas de apoyo a su aprendizaje; desde material de consulta puesto a su disposición en cada asignatura hasta asignaturas completas que se entregan en cursos “on line”.

Proponemos desarrollar fuertes habilidades de uso de las TI porque garantizan la factibilidad de la actualización permanente de los conocimientos y la autonomía de los profesionales para mantenerse vigentes.

Para ser consecuentes con el enfoque adoptado por la Facultad de Ciencias de la Salud de la UDLA planteamos además que es preciso que los estudiantes conozcan en profundidad la situación de vida de sus pacientes, en la medida que las enfermedades crónicas están fuertemente determinadas por ellas, tanto en su origen como en la posibilidad de tratamiento y por ello, hemos introducido un importante componente de trabajo en la comunidad en la formación práctica de los estudiantes. Pensamos que sin ese componente de conocimiento y práctica de la salud en la comunidad no estamos entregando todas las herramientas que precisa el profesional de la salud del siglo XXI.

En resumen el proyecto educativo de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UDLA plantea que:

El perfil de egreso debe estar fuertemente marcado por la demanda esperada por el perfil epidemiológico de la población.

Definido por los estudios de carga de enfermedad,  que junto con la formación en los procedimientos de las distintas disciplinas es preciso fortalecer la formación en habilidades transversales, que usaremos con gran intensidad metodologías avanzadas de aprendizaje, simulación clínica y TI y que el trabajo en la comunidad es indispensable en la formación para nuestros tiempos.

Autoridades Académicas

DECANO FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

Osvaldo Artaza B.

Médico Cirujano, Universidad de Chile, con especialidad en pediatría y cardiología infantil. Magíster en Administración en Salud, Universidad de Chile. Se desempeñó como médico general de zona en el Hospital de Mulchén y luego trabajó en el Hospital Luis Calvo Mackenna -lugar donde obtuvo su especialidad pediátrica como cardiólogo infantil y donde por 16 años ejerció el cargo de director. Fue ministro de Salud entre los años 2002-2003, ejerciendo un rol clave en la reforma que se gestó en ese período. También trabajó para la Organización Panamericana de la Salud como asesor internacional de sistemas y servicios, tanto en México como en Argentina.

En el área de educación, ha sido docente en diversas universidades y ha sido consultor en políticas públicas de salud en varios países latinoamericanos. Ha publicado y participado en decenas de artículos y libros, y es reconocido como un experto en el ámbito de la gestión y políticas de salud.

SECRETARIO ACADÉMICO DE FACULTAD

Andrés Santana

Kinesiólogo, Pontificia Universidad Católica de Chile, Diplomado en Anatomía Humana, Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello.

Se ha desempeñado como coordinador del Programa IRA de la Corporación Municipal de Valparaíso y jefe del Servicio de Kinesiología de Integramédica, en Viña del Mar. Hasta 2009 fue secretario académico del Departamento de Morfología de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello. Posteriormente, incorpora innovaciones metodológicas de enseñanza y aprendizaje en Ciencias Básicas en la Facultad de Ciencias de la Salud de Universidad de Las Américas y desarrolla el Departamento de Morfología y Función como unidad académica dependiente al interior de la Facultad. En 2015, asume como secretario académico de la Facultad de Ciencias de la Salud.

DIRECTORA ESCUELA DE ENFERMERÍA

Mónica Valenzuela

Enfermera, Universidad de Chile y psicóloga, Universidad Santo Tomás. Diplomada en Desarrollo y Cambio Organizacional, Universidad de Chile. Se ha desempeñado como directora técnica del Centro de Simulación Clínica de la Facultad de Medicina, Universidad Diego Portales, y como directora nacional de los Centros de Simulación Clínica de Universidad de Las Américas. Ha ejercido como enfermera, psicóloga y docente en el área pública y privada. Participó en los estudios «Grado de conocimiento sobre Ley 16.744 y riesgos laborales en un grupo de empresas metalmecánicas del área norte de Santiago» (FUNDACYT ACHS. 1997) y «Metodología Educativa para Trabajadores en Autocuidado en Salud». (FUNDACYT ACHS. 1999 – 2000).

DIRECTORA ESCUELA DE FONOAUDIOLOGÍA

Paula Pulgar

Fonoaudióloga y Licenciada en Fonoaudiología, Universidad de Chile. Magíster en Gerencia Educacional y MBA en Educación, Universidad Mayor. Se desempeña como par evaluador de la agencia AKREDITA y es vicepresidenta del Colegio de Fonoaudiólogos de Chile A.G.

DIRECTORA ESCUELA DE KINESIOLOGÍA

Marcela Rojas

Kinesióloga, Universidad de Chile. Magíster en Educación con mención en Docencia y Gestión Universitaria, Univesidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. Ha desarrollado la docencia en el área de Movimiento Humano y Biomecánica. Cuenta con experiencia clínica en el área pediátrica de pacientes quemados y personas portadoras de cicatrices patológicas.

DIRECTORA ESCUELA DE NUTRICIÓN Y DIETÉTICA

Carla Reyes

Nutricionista, Universidad de Chile. Candidata a Magíster en Gestión Educativa, Universidad Bernardo O’Higgins. Magíster en Docencia Universitaria, Universidad de Las Américas. Diplomada en Educación y Marketing en Salud Pública y Nutrición, INTA. Ha realizado cursos de Farmacología Básica en Universidad de Chile y de Actualización en la Problemática de la Obesidad Infantil: Diagnóstico, Fisiopatología y Enfrentamiento Terapéutico, en el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA). Se desempeña como nutricionista, ha realizado asesorías nutricionales a empresas privadas tales como Hortifrut, Cosmetofood, entre otras. Experiencia profesional como nutricionista jefa del Centro Nutricional Líder, D&S S.A. Nutricionista de servicio al consumidor en NESTLÉ, Chile S.A. Nutricionista en servicios públicos como hospitales y centros de salud familiar.

DIRECTORA ESCUELA DE TÉCNICO DE NIVEL SUPERIOR EN ENFERMERÍA

Beatriz Arteaga

Enfermera matrona, Licenciada en Enfermería, Pontificia Universidad Católica de Chile. Diploma en Gestión de Instituciones de Salud de la Universidad de Chile. Par evaluador del área de Salud A.D.C. en Agencia Acreditadora S.A. Se desempeña como docente universitaria por más de 8 años en las carreras de Técnico de Nivel Superior en Enfermería y Enfermería en Universidad de Las Américas. También ha ejercido en la gestión y liderazgo de servicios ambulatorios de instituciones de salud, en el área pública y privada. Enfermera jefe del Centro Ambulatorio de Especialidades, CAE, del Hospital El Carmen de Maipú.

DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO DE SALUD COMUNITARIA

Carlos Güida

Doctor en Medicina, Universidad de la República, Uruguay. Postgrado en Salud Mental y Psiquiatría Comunitaria de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile. Desde 1994 desarrolla docencia, extensión universitaria e investigación en universidades como Universidad de la República (Uruguay), Universidad de Santiago de Chile y Universidad de Chile. Fue fundador y coordinador de la cátedra libre en Salud Reproductiva, Sexualidad y Género (1999-2007) y profesor adjunto del área de la Facultad de Psicología en la Universidad de la República. También ha sido profesor asistente en el Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

DIRECTORA DE SIMULACIÓN EN SALUD

Blanca Águila

Enfermera, Licenciada en Enfermería de la Universidad de Magallanes. Diplomada en Simulación Clínica de la Universidad Mayor. Instructora de Simulación Clínica de la Universidad Finis Terrae.
Se desempeña como docente universitaria desde hace más de 8 años, en las carreras de Enfermería y Técnico de Nivel Superior en Enfermería de Universidad de Las Américas, Universidad del Mar e Inacap. También, ha ejercido en la gestión y liderazgo de servicios médico-quirúrgico, en el área pública y privada.

DIRECTORA DE ESCUELA DE TERAPIA OCUPACIONAL

Evelyn Puga

Terapeuta Ocupacional, Licenciada en Ciencias de la Ocupación Humana,  Magíster en Salud Pública, y Diplomada en Intervención en Salud Mental con Población Infanto-Juvenil con Perspectiva Ecosistémica, Universidad de Chile. Diplomada en Neuropsicología Infantil: Perspectivas Teóricas y Prácticas para la Identificación y Manejo de Dificultades Cognitivas durante la Etapa Escolar, Pontificia Universidad Católica de Chile.

DIRECTOR(S) DEPARTAMENTO DE MORFOLOGÍA Y FUNCIÓN

Esteban López

Kinesiólogo egresado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, licenciado en Kinesiología, Universidad de Chile y Magíster en Docencia Universitaria, Universidad de Las Américas. Cursando Diplomado en anatomía, Universidad de Santiago.
Trabajó como Jefe del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Provincial del Huasco desde 1997 hasta el 2009.
Desde el año 2011, participó como docente del ramo de Morfología y Función en la Universidad de Las Américas, tanto en Santiago como Viña del Mar para las carreras del área de la salud. Desde el 2014 hasta el 2016 se desempeñó como académico de planta en UDLA Viña del Mar. Posterior a ello, asume la secretaría académica del Departamento.

COORDINADORA DE VINCULACIÓN CON EL MEDIO

Úrsula Sánchez

Nutricionista, licenciada en Nutrición y Dietética, Universidad de Chile. Magíster en Nutrición y Alimentos Mención Nutrición Humana, INTA, Universidad de Chile. Diplomada en Ciencias de la Investigación y Medicina Basada en Evidencia, Universidad de los Andes. Experiencia en nutrición clínica adulto y adulto mayor además de docencia universitaria. Investigadora actualmente con tres publicaciones indexadas.

En UDLA desde 2012 ha cumplido labores como docente, académico, coordinador de carrera de la Escuela de Nutrición, y actualmente como Coordinadora de Vinculación con el Medio.